Cirugía de la aorta

En nuestra Unidad ofrecemos una respuesta rápida y eficaz frente a toda la patología de la aorta torácica, tanto crónica (aneurismas) como aguda (disección aórtica). Nuestros cirujanos cuentan con una amplia experiencia en este tipo de intervenciones.

Aneurimas de aorta

Definición y tipos

Un aneurisma de aorta es una dilatación localizada y permanente de la misma superior al 50% del diámetro normal.

Aneurisma de la raíz aórtica.

Dependiendo de la parte de la aorta que esté afectada, los aneurismas se clasifican en:

  • Aneurimas de raíz aórtica: cuando lo que se dilata es la primera parte la aorta, la más próxima al corazón, los denominados Senos de Valsalva.

  • Aneurismas de aorta ascendente: la parte afectada es la porción tubular de la aorta.

  • Aneurismas del arco aórtico: si se dilata la parte transversa de la aorta, de donde nacen las arterias que irrigan la cabeza y los brazos.

  • Aneurismas de aorta torácica descendente: lo afectado es la parte de la aorta que desciende desde el arco hasta el diafragma.

¿Cuándo se debe intervenir un aneurisma?

Por regla general, los aneurismas de aorta torácica se deben intervenir cuando su diámetro sobrepasa los 5 cm, aunque hay determinadas situaciones o condicionantes que pueden hacer que el médico recomiende la cirugía con diámetros menores, como es el caso del Síndrome de Marfán, otras enfermedades del tejido conectivo como el Síndrome de Loeys-Dietz o el Ehlers-Danlos tipo IV, la presencia de válvula aórtica bicúspide, los antecedentes familiares de disección aórtica y el ritmo de crecimiento rápido (más de 1 cm por año).


Tratamiento personalizado y abordaje multidisciplinar

Nosotros creemos que la mejor forma de encarar un aneurisma aórtico es de forma multidisciplinar y realizando un enfoque personalizado. Por ello, en nuestra Unidad coordinamos el esfuerzo de cirujanos, cardiólogos y radiólogos para ofrecer a cada paciente la mejor solución, la cual se determina en base a un algoritmo integrado en el que se tiene en cuenta no sólo el tamaño del aneurisma y su localización, sino también la edad del paciente, sus comorbilidades (factores de riesgo o patologías acompañantes), posibilidades de anticoagulación, fragilidad , etc.

El objetivo del tratamiento es evitar que el aneurisma crezca y resecarlo antes de que éste se se rompa. 

Desde el punto de vista quirúrgico, ofrecemos todas las opciones técnicas disponibles actualmente para el tratamiento de esta enfermedad, que en función de la localización del aneurisma son:

Aneurismas de raíz aórtica:

  • Sustitución de la raíz por un tubo valvulado (técnica de Bentall-Bono)
  • Sustitución de la raíz por un tubo con preservación de la válvula aórtica del paciente (técnicas de David y Yacoub)

Aneurismas de la aorta ascendente:

  • Sustitución de la aorta por un tubo supracoronario
Tubo supracoronario.
Tubo de dacrón.

Aneurismas de arco:

  • Debranching más implante de endoprótesis (terapia endovascular)
  • Sustitución parcial o total del arco con perfusión cerebral selectiva
Sustitución total del arco aórtico.
Debranching y endoprótesis.

Aneurismas de aorta torácica descendente:

  • Interposición de tubo con técnicas de protección medular
  • Tratamiento endovascular
Interposición de tubo.

Prótesis endovascular.
Angio TAC de endoprótesis.


Disección aórtica aguda

La disección de aorta está causada por la rotura de una de las capas internas de la pared del vaso, lo que hace que la sangre penetre en la misma creando dos luces (la luz verdadera y la falsa), con el consiguiente riesgo de rotura. Es una enfermedad tremendamente grave que requiere tratamiento médico y quirúrgico emergente. Si no es así, la mortalidad es altísima y aumenta un 1% por hora que se espere.

Puerta de entrada de la sangre en la pared aórtica.
Aorta ascendente disecada con dos luces.

El tratamiento quirúrgico constituye uno de los mayores retos para los cirujanos cardiovasculares y está indicado en todas las disecciones en las que se afecta la raíz aórtica o la aorta ascendente, así como en caso de rotura. El objetivo es sustituir la zona por la que la sangre entra en la pared, así como la mayor parte de la aorta enferma posible. En ocasiones, es necesario reeemplazar también la válvula aórtica, ya que puede ser “insuficiente” (los velos no coaptan bien). Las técnicas que se emplean son algunas de las anteriormente descritas para los aneurismas, con la salvedad de que el riesgo de hemorragia es mayor.

Nuestros cirujanos son expertos en este tipo de intervenciones de alto riesgo, llevándolas a cabo con excelentes tasas de morbi-mortalidad. Disponemos de un servicio de atención 24 h para profesionales con el fin de trasladar urgentemente a estos pacientes y operarlos en el mínimo tiempo posible.